Reflexiones

¡ Cartas a un hijo !

Reflexiones de un padre, inspirado en sus padres, y con un poco de sentido común…

Reflexiones de un padre, inspirado en sus padres, y con un poco de sentido común…

Tu abuela era una mujer pequeña, delgada y menudita, pero dotada de una gran fuerza (no física). Una vez me dijo, cuando se estaba muriendo de cáncer: “Carlos, nunca le tengas miedo al camino, tenle miedo a no caminarlo”. Tu abuelo era un hombre fuerte; mejor dicho: gordo, alegre, optimista y extrovertido. Una vez me dijo, cuando se estaba muriendo de cáncer: “Carlos, el trabajo te evita tres grandes males: el aburrimiento, el vicio y la pobreza”. He tenido a suerte de tener unos padres pobres, humildes, sencillos; pero eso sí, muy trabajadores. Quizás incultos en muchos aspectos, sabios en otros, pero por encima de todo eran: ¡Padres! Nunca tuvieron demasiadas cosas, pero para mí lo tenían todo; sobre todo la fuerza de sus convicciones, sus valores, su espíritu de sacrificio, su humildad y un gran respeto por ellos mismos. Gente decente, trabaja-dora y humilde, que siempre hizo las cosas lo mejor que pudo. ¡Mucho decir, para los tiempos que corren!. Viví mi infancia con ellos, en una habitación en una pensión en la zona El Cementerio, con un par de camas, un armario y una mesita de noche. No teníamos casa, pero teníamos: ¡Un hogar! Con el transcurrir de mi vida, y después de haber vivido unas cuantas experiencias, de las cuales, como decía mi padre: “Lo único malo de ellas es que se aprenden demasiado tarde”, y habiendo muerto mis padres hace tiempo, me di cuenta de que quizás lo más sencillo en la vida, es lo más complicado: ¡Ser padres! Cuando se te muere un padre o una madre, sientes que algo de ti se te está yendo. Como si el cordón umbilical no fuese cortado cuando naces, sino cuando tus padres mueren. O quizás porque piensas que ahora eres tú el que ya está en primera fila. O porque comienzas a darte cuenta de que te estás volviendo viejo. O porque ya notas que ese ser invencible, que creías ser, también tiene fecha de expiración. Lo que encontrarás en las próximas cartas son reflexiones de un padre, inspirado en sus padres, con un poco de sentido común, y quizás un poco pasado de moda. Quizás, en el fondo, lo que trato es de transmitirte humildemente un poco de mis experiencias (aunque tu abuela decía que nadie aprende en cabeza ajena). Y aunque tú no lo creas (ya que eres joven), el intervalo entre la juventud y la vejez es más breve de lo que te imaginas. Hace años leí al poeta libanés Jalil Gibran: “Tus hijos no son tus hijos. No vienen de ti, sino a través de ti; y aunque estén contigo, no te pertenecen. Puedes darles tu amor, pero no tus pensamientos, pues tienen los suyos propios. Puedes esforzarte en ser como ellos, pero no intentes que sean como tú”. Nosotros los padres, muy a nuestro pesar, lo único que podemos ha-cer es verlos caminar, y estar ahí si Dios quiere; solo y únicamente por si nos llegasen a necesitar. ¡Simple, hijo, pero muy profundo!

(*) Capítulo ¡Cartas a un hijo ! del libro “Cartas a un hijo”


“Consejos para el hijo que se fue”

“Consejos para el hijo que se fue”

Jackson Brown era un padre, que como la mayoría de los padres, tenía como preocupación la felicidad de sus hijos. Por eso cuando uno de ellos se fue a una universidad lejos de su casa, le escribió una serie de consejos, con la esperanza de que su hijo los leyera de vez en cuando, y supliese un poco la ausencia de los padres; pudiendo así tener una guía en la nueva vida que iba a comenzar solo. Su hijo, una vez que llegó a la universidad los leyó, y se emocionó tanto que decidió sacarle fotocopias, y las entregaba en mano a cada una de las personas que iba conociendo. Con ello, llegó a tener tanto éxito que una editorial decidió pedirle autorización al Sr. Brown para publicar un libro que titularon: “El pequeño libro de las instrucciones de la vida”; que rápidamente se convirtió en un éxito de ventas a nivel mundial, siendo traducido a varios idiomas.

(*)Extracto del capitulo “Consejos para el hijo que se fue” del libro “Querer volver”

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