Reflexiones


“Tercera carta a un hijo”

Lo que realmente te va a dar mérito, es continuar cuando ya no puedes más

Hijo, hay algo que seguramente vas a perseguir toda la vida: ¡El éxito! Permíteme comenzar diciéndote que el éxito no consiste solo en alcanzar resultados, sino en hacerlos sin dejar de lado la ética. El éxito, hijo, sin valores no es éxito; y nunca serás exitoso en tus negocios, si tu vida personal es una vergüenza. ¡Tener éxito es conseguir un equilibrio en todas las áreas de la vida! Igualmente, si tu único fin en la vida es ganar dinero, nunca estarás satisfecho. El dinero es un medio, nunca un fin. Un buen siervo, pero un mal amo. El dinero generalmente es una consecuencia del éxito, y no al revés; y también se puede ser muy exitoso, sin tener dinero. Seguramente me preguntarás qué se necesita para ser exitoso. Se necesitan muchas cosas: ambición, motivación, pasión, voluntad, trabajo, disciplina, perseverancia; y también, por qué no, una buena dosis de suerte. Pero lo más importante que necesitas es: que decidas lo que quieres ser, hacer y tener, ya que existe una fuerte relación entre la claridad de las metas y lo que se consigue. Después de esto, hazte una sola pregunta: ¿Estoy dispuesto a pagar el precio para lograrlo? Y esto lo puedes responder solo tú, ya que eres el único que tienes el control de ti mismo. Y recuerda lo que mi padre me solía decir: “Si es fácil, probablemente no merece mucho la pena”. ¿Estás listo? ¡Comienza ya! Nada tarda tanto como lo que no se empieza; pero recuerda siempre que la ambición es necesaria, ya que sin ésta no se empieza nada; pero sin trabajo no se termina nada. Muchos tienen ambiciones, pero pocos tienen voluntad para lograr esas ambiciones. Muchos tienen motivaciones, y eso es lo que los anima a comenzar; pero es el hábito del trabajo, la disciplina y el tiempo, lo único que les permite llegar. ¿Estás claro que es un largo camino y que apenas dura toda la vida? Y no se trata de construir la pared más grande e impresionante de un día para otro. Pon un ladrillo cada vez. Di “voy a poner este ladrillo tan perfectamente como pueda ponerse un ladrillo”. Y si lo haces así todos los días, pronto tendrás una pared grande e impresionante. Así de simple: trata de ser tan bueno en lo que haces, que los demás no puedan ignorarte. Pero lo que realmente te va a dar mérito, es continuar cuando ya no puedes más, y estar dispuesto a levantarte una vez más, sin importar las veces que te hayas caído. Estoy seguro de que habrá otros más talentosos que tú, y seguramente más inteligentes que tú; pero si tú estás dispuesto a subirte a la cinta de correr de la vida, hay solo dos opciones: o los otros se bajan primero que tú, o tú estás dispuesto a morir en la cinta. Y estarás condenado a triunfar. Pero lo más importante de todo: “Si una vida, dos vidas, o muchas vidas han transcurrido más fácilmente porque tú has vivido… ¡Eso sí es realmente haber triunfado, hijo mío!”.

(*) Capitulo “Tercera carta a un hijo” del libro “Cartas a un hijo”


“Mi madre tiene cáncer”

“Mi madre tiene cáncer”

Estando mi madre en el hospital agonizando de cáncer, tuvimos la oportunidad de hablar muchísimo; por una parte, un hijo que no quería perder a su madre, y por otra, una madre que no deseaba irse todavía. Fueron tres semanas de aprendizaje, de recuerdos, de lágrimas, y de una grandísima tristeza. Sabiendo que esas conversaciones, como los condenados a muerte, tenían una fecha de caducidad cercana. Yo odio al cáncer y le temo. Es ese enemigo silencioso e implacable que se llevó a mis padres, y que un buen día se aparece en tu vida y te dice: “Tus días están contados”.

(*) Extracto del Capítulo “Mi madre tiene cáncer” del Libro “Cartas a un hijo


“Consejos para el hijo que se fue”

“Consejos para el hijo que se fue”

Jackson Brown era un padre, que como la mayoría de los padres, tenía como preocupación la felicidad de sus hijos. Por eso cuando uno de ellos se fue a una universidad lejos de su casa, le escribió una serie de consejos, con la esperanza de que su hijo los leyera de vez en cuando, y supliese un poco la ausencia de los padres; pudiendo así tener una guía en la nueva vida que iba a comenzar solo. Su hijo, una vez que llegó a la universidad los leyó, y se emocionó tanto que decidió sacarle fotocopias, y las entregaba en mano a cada una de las personas que iba conociendo. Con ello, llegó a tener tanto éxito que una editorial decidió pedirle autorización al Sr. Brown para publicar un libro que titularon: “El pequeño libro de las instrucciones de la vida”; que rápidamente se convirtió en un éxito de ventas a nivel mundial, siendo traducido a varios idiomas. Recién estrenado el año, y tomando en cuenta la cantidad de venezolanos que tenemos hijos que se nos fueron, creo que sería muy oportuno reproducir aquí la mayoría de los consejos, como un homenaje a esos hijos que se fueron, y también a los padres que se quedaron.

(*)Extracto del Capitulo “Consejos para el hijo que se fue” del libro Querer volver


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