Reflexiones


¿HIJO, QUÉ ES LA VIDA?

La vida es un viaje, no un destino. Y debes caminarlo. Pero lo más importante aún: debes disfrutarlo. La vida es algo parecido al horizonte que ves allá lejano; caminas una hora, y lo sigues viendo lejano, y por mucho que camines nunca lo alcanzarás.

Entonces te preguntarás:

¿Para qué sirve el horizonte? Precisamente para hacerte caminar. La vida es como ese horizonte, un camino sin fin, que te lleva a todas partes y a ninguna a la vez, pero mientras tanto te hace caminar.

Y para caminar ese camino, trata de ser como el agua; que aunque tú no lo creas, es más fuerte que la roca y se adapta a cualquier forma sin perder nunca su esencia. Siempre fluye siguiendo el camino más fácil, el más corto, el que representa menos resistencia, y siempre tiende al equilibrio y al reposo. Es de una gran quietud, es transparente, pero en su persistente goteo consigue perforar la roca. Por eso te digo que lo blando es más fuerte que lo duro, y el amor es más fuerte que la violencia.

El mundo es como es y nunca se adaptará a nosotros. Y mientras lo recorras, no lo critiques; por más críticas que le puedas hacer, nunca lo cambiarás. Concéntrate en mejorarlo un poco; y aspira, como mucho, a que cuando te mueras hayas dejado buena huella en algún ser humano, para que te recuerden como un maestro. Será duradero.

Pero nunca trates de apurar ese camíno; ya que al igual que en la vida, aquello que consigas con paciencia, con tiempo, con conocimiento, con constancia y dedicación, siempre va a ser duradero. Lo que se consigue rápido, generalmente dura poco. Y no te preocupes si cometes errores. Preocúpate si no aprendes a continuar caminando después de que los cometiste, con tu dignidad y tu salud mental intactas, y quizás más reforzadas; sin que merme el respeto hacia tí mismo. Los demás nunca te van a respetar si tú no eres el primero que se respeta.

Trata en ese camino de evitar el peligro. Sun-Tzu, el escritor de El arte de la guerra, decia: «Triunfan aquellos que saben cuándo luchar y cuándo no (…) La victoria más importante es aquella que se logra sin necesidad de combatir». Y contrólate en todo momento, ya que si no controlas tu mente, irremediablemente ésta terminará controlándote. Y trata de no ser un prisionero de tu pasado, porque no lo vas a poder cambiar, sé un arquitecto de tu futuro.

¿Entonces cuál es el propósito de la vida, padre? La vida es de propósitos, ya que nunca vas a encontrar un solo camino, sino miles de caminos, y solo quienes saben a dónde quieren ir, saben en todo momento dónde están. ¡Hijo, hay dos grandes días en la vida de un hombre: cuando nace y el día que descubre para qué!

(*)  Capítulo del Libro “Cartas a un Hijo”donde el padre habla de propósitos, perseverancia, trabajo y hacer el bien, como buenos caminos a recorrer para que su hijo entienda lo que puede significar la vida.


¡SOY MILLONARIO!

¡Qué gran festín; mi papá, mi mamá y yo, ¡comiendo una chuleta de cochino con un plato de arroz…!

Hoy, después de haber probado muchas chuletas de cochino en otros lugares del mundo, nunca encontré una tan sabrosa como la de mi madre, y me viene a la mente eso que siempre ella me decía: 

 “Carlos, no es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita”.

Desde el momento que encontré ese billete tirado en la calle, fui realmente millonario, en la intimidad de mi hogar, cenando con mis padres, siendo felices y disfrutando el momento.

 (*)  Extractos del Capítulo “Soy Millonario” del Libro “Cartas a un Hijo”donde se reflejan los sentimientos de alegría y agradecimiento de un hijo, al vivir momentos especiales de un hogar humilde pero rico en felicidad,  junto a sus padres.  

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LOS HIJOS QUE SE VAN

¡Buen viaje hijo! Olvídate de mis lágrimas, de mis gritos de silencio, de mi tristeza.Haz que cada día valga la pena. No dejes que la tristeza te abrume. Disfruta de esos nuevos lugares, de las personas que conocerás…

¡Un día los hijos se tienen que ir! Quieren diseñar su propio destino. ¡Los aires de independencia tocaron sus corazones!….y tenemos que aceptarlo, ya que nunca fueron de nosotros. Nos toca llorar en silencio. Nosotros fuimos su futuro, pero ya somos su pasado. Nuestra tristeza sólo es comparable a nuestro deseo de que sean felices.

¡Buen viaje hijo! Trata de ser feliz, pero regresa algún día para tomar mi mano, esa que te dio apoyo. Para escuchar mi voz, esa que te enseñó a hablar. Para volver a disfrutar de ti. ¡Que Dios te bendiga!

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