Reflexiones


¡ Cartas a un hijo !

Reflexiones de un padre, inspirado en sus padres, y con un poco de sentido común…

Reflexiones de un padre, inspirado en sus padres, y con un poco de sentido común…

Tu abuela era una mujer pequeña, delgada y menudita, pero dotada de una gran fuerza (no física). Una vez me dijo, cuando se estaba muriendo de cáncer: “Carlos, nunca le tengas miedo al camino, tenle miedo a no caminarlo”. Tu abuelo era un hombre fuerte; mejor dicho: gordo, alegre, optimista y extrovertido. Una vez me dijo, cuando se estaba muriendo de cáncer: “Carlos, el trabajo te evita tres grandes males: el aburrimiento, el vicio y la pobreza”. He tenido a suerte de tener unos padres pobres, humildes, sencillos; pero eso sí, muy trabajadores. Quizás incultos en muchos aspectos, sabios en otros, pero por encima de todo eran: ¡Padres! Nunca tuvieron demasiadas cosas, pero para mí lo tenían todo; sobre todo la fuerza de sus convicciones, sus valores, su espíritu de sacrificio, su humildad y un gran respeto por ellos mismos. Gente decente, trabaja-dora y humilde, que siempre hizo las cosas lo mejor que pudo. ¡Mucho decir, para los tiempos que corren!.

(*) Extracto del Capítulo ¡Cartas a un hijo ! del libro “Cartas a un hijo”


“Consejos para el hijo que se fue”

“Consejos para el hijo que se fue”

Jackson Brown era un padre, que como la mayoría de los padres, tenía como preocupación la felicidad de sus hijos. Por eso cuando uno de ellos se fue a una universidad lejos de su casa, le escribió una serie de consejos, con la esperanza de que su hijo los leyera de vez en cuando, y supliese un poco la ausencia de los padres; pudiendo así tener una guía en la nueva vida que iba a comenzar solo. Su hijo, una vez que llegó a la universidad los leyó, y se emocionó tanto que decidió sacarle fotocopias, y las entregaba en mano a cada una de las personas que iba conociendo. Con ello, llegó a tener tanto éxito que una editorial decidió pedirle autorización al Sr. Brown para publicar un libro que titularon: “El pequeño libro de las instrucciones de la vida”; que rápidamente se convirtió en un éxito de ventas a nivel mundial, siendo traducido a varios idiomas.

(*)Extracto del capitulo “Consejos para el hijo que se fue” del libro “Querer volver”


¡Cuarta carta a un hijo!

Búscate una compañera de viaje, ¡que te ame de verdad, que la ames de verdad!

¡Cuarta carta a un hijo!

Querido hijo: Llegado un cierto momento en tu vida, búscate una compañera de viaje, que te quiera por lo que tú eres, no por lo que ella quiere que seas; y que la quieras por lo que ella es, no por lo que tú quieres que ella sea, analizando ambos vuestras prioridades. Si no estáis dentro de ellas, es inútil iniciar el recorrido. Nunca subas al tren de tu vida a tres tipos de personas a quien no te valora, a quien te miente, y a quien trata mala la persona que te dio la vida. Igualmente te pido que no confundas las virtudes con el físico, éste puede ser una virtud, pero está lejos de ser la única. El físico atrae, pero la personalidad y la admiración es la que enamora. Y es el primer paso para querer a alguien; e irónicamente, también lo es para dejar de quererlo: ¡perder la admiración! Recuerda que la gran mayoría de los supuestos amores son como la comida chatarra: nos provocan por su apariencia y rico sabor, pero son nocivos para la salud.

(*) Extracto del Capítulo ¡Cuarta carta a un hijo! del libro “Cartas a un hijo”

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