Reflexiones


“Mi madre tiene cáncer”

“Mi madre tiene cáncer”

Estando mi madre en el hospital agonizando de cáncer, tuvimos la oportunidad de hablar muchísimo; por una parte, un hijo que no quería perder a su madre, y por otra, una madre que no deseaba irse todavía. Fueron tres semanas de aprendizaje, de recuerdos, de lágrimas, y de una grandísima tristeza. Sabiendo que esas conversaciones, como los condenados a muerte, tenían una fecha de caducidad cercana. Yo odio al cáncer y le temo. Es ese enemigo silencioso e implacable que se llevó a mis padres, y que un buen día se aparece en tu vida y te dice: “Tus días están contados”.

(*) Extracto del Capítulo “Mi madre tiene cáncer” del Libro “Cartas a un hijo


¿HIJO, QUÉ ES LA VIDA?

¿HIJO, QUÉ ES LA VIDA?

La vida es un viaje, no un destino. Y debes caminarlo. Pero lo más importante aún: debes disfrutarlo. La vida es algo parecido al horizonte que ves allá lejano; caminas una hora, y lo sigues viendo lejano, y por mucho que camines nunca lo alcanzarás. Entonces te preguntarás: ¿Para qué sirve el horizonte? Precisamente para hacerte caminar. La vida es como ese horizonte, un camino sin fin, que te lleva a todas partes y a ninguna a la vez, pero mientras tanto te hace caminar. Y para caminar ese camino, trata de ser como el agua; que aunque tú no lo creas, es más fuerte que la roca y se adapta a cualquier forma sin perder nunca su esencia.

(*) Extracto del capitulo “¿Hijo que es la vida?” del libro “Cartas a un Hijo*


“Riesgos y fracasos” Si solo intentásemos lo que estamos seguros de conseguir, la vida sería un auténtico fracaso

“Riesgos y fracasos”

“No mido el éxito de un hombre por la altura que es capaz de subir, sino por lo alto que rebota cuando toca fondo”. Y casi siempre cuando una puerta se cierra, otra se abre; pero a menudo miramos tanto tiempo la puerta que se cierra, que no notamos aquella otra que se está abriendo para nosotros. Por eso hay momentos en la vida en los que debes decidir si te lanzas a triunfar arriesgándolo todo, o te sientas a ver el paso de los triunfadores, recordándote que el valiente no puede vivir para siempre; pero el cobarde no vive nunca. El valiente muere una vez, pero el cobarde muchas veces. Y si solo intentásemos lo que estamos seguros de conseguir, la vida sería un auténtico fracaso. Igualmente, nunca apuestes tus ilusiones al primer intento. Todo en la vida es fácil después de haberlo repetido muchas veces y convertirlo en rutina. ¡En caso contrario, nadie andaría en bicicleta! Mi padre, agonizando de cáncer, me dijo: “Carlos, solo me arrepiento de lo que no hice”. Por eso, hijo, vale más actuar y arrepentirse de ello, que arrepentirse de no haberlo hecho; a pesar de los riegos y los fracasos.

(*) Extracto del capitulo “Riesgos y fracasos” del libro Cartas a un hijo

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