Reflexiones


¡LA VERGÜENZA DE SER POBRE!

¡LA VERGÜENZA DE SER POBRE!

Tras llegar a Venezuela como emigrante de España, viví con mis padres en una pensión de las zonas pobres de Caracas. 
Confieso que me daba mucha vergüenza pensar que mis compañeros de colegio pudiesen descubrir que yo vivía en una zona marginal.
Por lo que evitaba que mis compañeros del colegio  supiesen dónde vivía, Caminaba 6 cuadras para tomar el autobús, y 6 cuadras más para regresar a mi casa; así, nadie en el colegio sabía dónde vivía.

Un día decidí perder esta vergüenza y le pedí al señor del transporte escolar que me dejase delante de la pensión donde vivía… Entré, sin mirar hacia atrás, y me imaginé a todos los niños y compañeros mirándome extrañados. 

¡A fin de cuentas,  mientras me dirigía hacia mi casa pensé que yo junto a mis padres tenía un hogar! Y esa era la mayor de mis riquezas. De ese hogar siempre  estuve y estaré muy orgulloso.

Extracto del capítulo «La vergüenza de ser pobre», del libro «Querer Volver», que describe cómo un niño a través de sus experiencias y de un consejo sano y humilde de su madre, logra entender el verdadero significado humano que puede haber en la riqueza. 

(*)  Extracto del Capítulo “La vergüenza de ser pobre” del Libro “Querer Volver”, 


¡SOY MILLONARIO!

¡Qué gran festín; mi papá, mi mamá y yo, ¡comiendo una chuleta de cochino con un plato de arroz…!

Hoy, después de haber probado muchas chuletas de cochino en otros lugares del mundo, nunca encontré una tan sabrosa como la de mi madre, y me viene a la mente eso que siempre ella me decía: 

 “Carlos, no es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita”.

Desde el momento que encontré ese billete tirado en la calle, fui realmente millonario, en la intimidad de mi hogar, cenando con mis padres, siendo felices y disfrutando el momento.

 (*)  Extractos del Capítulo “Soy Millonario” del Libro “Cartas a un Hijo”donde se reflejan los sentimientos de alegría y agradecimiento de un hijo, al vivir momentos especiales de un hogar humilde pero rico en felicidad,  junto a sus padres.  

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LOS HIJOS QUE SE VAN

¡Buen viaje hijo! Olvídate de mis lágrimas, de mis gritos de silencio, de mi tristeza.Haz que cada día valga la pena. No dejes que la tristeza te abrume. Disfruta de esos nuevos lugares, de las personas que conocerás…

¡Un día los hijos se tienen que ir! Quieren diseñar su propio destino. ¡Los aires de independencia tocaron sus corazones!….y tenemos que aceptarlo, ya que nunca fueron de nosotros. Nos toca llorar en silencio. Nosotros fuimos su futuro, pero ya somos su pasado. Nuestra tristeza sólo es comparable a nuestro deseo de que sean felices.

¡Buen viaje hijo! Trata de ser feliz, pero regresa algún día para tomar mi mano, esa que te dio apoyo. Para escuchar mi voz, esa que te enseñó a hablar. Para volver a disfrutar de ti. ¡Que Dios te bendiga!

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